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Brain and Mental Performance

TALÓN DE AQUILES CEREBRAL

3 meses, 1 semana hace

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Publicado en May 08, 2018, 9 a.m.

El correcto funcionamiento del organismo indica que un individuo está sano. Pero existe una serie de agentes patógenos capaces de causar alteraciones que pueden generar cambios radicales. Las bacterias y virus son responsables de una diversidad de patologías que incluso pueden causar la muerte.

La hidrocefalia es una patología muy conocida por afectar principalmente a los niños. Esta es una condición caracterizada por la excesiva acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Esta acumulación crea una dilatación anormal de los ventrículos cerebrales generando una presión potencialmente peligrosa en los tejidos del cerebro.

Aunque muchas causas de hidrocefalia tienen origen en la genética, esta enfermedad también puede ocurrir como consecuencia de una alteración causada por un virus. Un estudio publicado en Nature Communications y realizado por investigadores de la Universidad de Duke, indicó que los virus pueden explotar una debilidad de las células ependimales capaz de causar hidrocefalia.

¿Qué son las células epindemarias?

Estas células son conocidas también como ependimocitos. Son un grupo de células que corresponden a una clase de células epiteliales. Estas a su vez forman parte de un grupo celular más grande, denominado neurogliagles. Estas células se ubican en el tejido nervioso. Se caracterizan por mostrar una forma cilíndrica y se encargan de recubrir los espacios o ventrículos cerebrales y el canal o conducto central de la médula espinal.

Estudio y resultados

Para mantener su función y forma correcta, las células ependimarias demandan la continua producción de factores de transcripción Foxj1.  Los virus capaces de afectar al cerebro han hallado una manera de perturbar dicho factor de transcripción y de este modo desactivar la función de la célula ependimaria. De modo tal que esta no puede mantener el fluido cerebroespinal en circulación acumulándose líquido encefaloraquídeo en el cerebro.

Durante el estudio se llegó a comprobar que las células ependimales utilizan una encima denominada IKK1 para estimular la producción de los factores de transcripción Foxj1. Por otro lado los virus como el herpes tienen maquinarias capaces de bloquear la encima IKK2, de este modo se detiene la producción de Foxj1.

Resultados

Este estudio demostró que la producción de Foxj1 es esencial para el funcionamiento de las células ependimarias. Indicando que los medicamentos que mantienen la producción de este factor de transcripción pueden proporcionar un método de tratamiento diferente, que puede ser más efectivo que el utilizado actualmente.

Durante el experimento se descubrió que la implementación de un fármaco para aumentar la producción de Foxj1 para las células cerebrales contribuyó con el crecimiento más acelerado de las células ependimales transformándose en estados indiferenciados anteriores. Del mismo modo se observó la fragilidad del factor de transcripción Foxj1, ya que su estabilidad era breve porque se degradaba en tan sólo dos horas.

Esto revela que dada su inestabilidad se debe fabricar Foxj1 continuamente para preservar la forma y los cilios. Este estudio ha proporcionado mecanismos que responden a la estabilidad de las células ependimales, así como su funcionalidad, mostrándose una debilidad cerebral inesperada que se mantiene aún en virus del tipo cerebral.

Tratamientos de la hidrocefalia

La forma frecuente de tratar la hidrocefalia en la actualidad consiste en la inserción quirúrgica de un sistema de drenaje cerebral –un catéter, válvula y un tubo- para eliminar el exceso de líquidos cefalorraquídeos ubicado en los ventrículos y trasladarlo a otra parte del cuerpo como parte del proceso circulatorio normal. Sin embargo, este tratamiento no es eficiente ya que la tasa de éxito no supera el 50%, contrario a esto puede ocasionar graves complicaciones.

Existe otro procedimiento al que solo un pequeño grupo puede ser sometido. Se trata de una ventriculostomía del tercer ventrículo. Este consiste en la utilización de una cámara pequeña denominada neuroendoscopio. El médico utiliza el artefacto para observar la superficie ventricular y crear un pequeño orificio que permita la salida del líquido a través de la obstrucción.

Fuente:

https://worldhealth.net/news/brain-achilles-heel/

Materials provided by Duke University.

Journal Reference:

Khadar Abdi, Chun-Hsiang Lai, Patricia Paez-Gonzalez, Mark Lay, Joon Pyun, Chay T. Kuo. Uncovering inherent cellular plasticity of multiciliated ependyma leading to ventricular wall transformation and hydrocephalus. Nature Communications, 2018; 9 (1) DOI: 10.1038/s41467-018-03812-w

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