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SANGRE JOVEN: ¿MAGIA O MEDICINA?

6 meses, 3 semanas hace

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Publicado en Mar 23, 2018, 5 p.m.

Ben Franklin alguna vez dijo: “No se puede decir que sea cierto en este mundo, excepto la muerte y los impuestos”. Lo que sí no dijo, a pesar de tener 83 años, fue una tercera eventualidad casi inevitable: el envejecimiento, que a todos nos llega eventualmente con el pasar de los años.

La sangre en muchas sociedades ha sido vista siempre como un símbolo de vida y muerte. Por ello es común ver cómo esta sustancia se vincula a la búsqueda de la juventud eterna en la literatura, las leyendas, en la magia e incluso, en un campo investigativo como lo es la medicina.

Muchas investigaciones se han hecho en torno a este polémico punto de vista. Por ello, recientemente, un grupo de investigadores han afirmado que las transfusiones de sangre de los adolescentes pueden ayudar a retrasar o revertir el proceso de envejecimiento. ¿Podremos lograr a caso la juventud eterna y, de ser así, cuánto tiempo falta para ello?

La primera transfusión de sangre de la historia

Oficialmente se conoce que la primera transfusión de sangre de la que se tiene registro, data de 1492, para el Papa Inocencio VIII. Hay mucha polémica sobre este punto, sobre si fue o no, una transfusión de sangre o se utilizó otro medio para la administración. Esto se le debe a que la teoría de la circulación de sangre se publicó 150 años después en 1628.

Algunas fuentes acotaron que la sangre del papa debía dejar su cuerpo y pasar a las venas de un joven, que debería cederle la suya al Papa. Sin embargo, informes anteriores eran menos precisos, por ejemplo, los de 1723. En ellos se afirma que murieron tres niños por la extracción de sangre para intentar salvar al Papa.

Cualquiera que haya sido el caso, la verdad es que el Papa no se recuperó, ni los niños. Sin embargo, podemos darnos cuenta desde temprano en la historia de la humanidad de algo muy interesante. El atractivo que tiene el hombre, por la creencia en el poder de la sangre joven.

Transfusiones de sangre en el siglo actual

Una compañía llamada Alkahest, se interesó por la sangre joven, gracias a un trabajo de Tony Wyss-Coray. Un neurobiólogo que estudia la enfermedad de Alzheimer en la prestigiada universidad de Stanford. Actualmente publica sus avances de un ensayo en el que se transfundió plasma de donantes jóvenes (18 a 30 años) a pacientes con demencia.

Los pacientes participantes fueron 18 adultos entre las edades de 54 y 86 años, con Alzheimer moderado. A estos participantes se les infundió plasma (o placebo, en un grupo de control), con una frecuencia de dos veces por semana durante cuatro semanas continuas para ver los resultados.

Resultados de la transfusión

Los resultaron fueron mucho más exitosos de lo que se esperaba. Ninguno de los participantes mostró ningún efecto secundario, sin embargo, tampoco se contempló una mejoría en las pruebas de capacidad del pensamiento. La mejoría se apreció en sus habilidades para la mejoría diaria.

Todos los resultados de las investigaciones han sido presentados por Jesse Karmazin, en la conferencia de tecnología Recode en Los Ángeles, a mediados del 2017. Los científicos de Ambrosía examinaron los niveles de varias moléculas, que se les atribuye la predicción del cáncer o el Alzheimer, en la sangre de las personas tratadas.

Es así cómo se ha descubierto que aquellas personas que han sido tratadas con sangre joven, guardan un nivel más bajo de  varias proteínas que se relacionan con la enfermedad. Los antígenos carcinoembrionarios, que aumentan en los pacientes con cáncer y amiloide, que forma placas en el cerebro de aquellos que padecen Alzheimer. 

Fuente:

https://www.livescience.com/62054-young-blood-magic-or-medicine.html

Dr Alison Gould, Scientific Communications Specialist for the Australian Red Cross Blood Service, co-authored this article.

David Irving, Adjunct Professor, University of Technology Sydney

This article was originally published on The Conversation. Read the original article. Follow all of the Expert Voices issues and debates — and become part of the discussion — on FacebookTwitter and Google +. The views expressed are those of the author and do not necessarily reflect the views of the publisher. This version of the article was originally published on Live Science.

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